sábado, 13 de enero de 2018

DESALIENTO

Qué te voy a decir que tú no sepas,
si ya está todo dicho,
cómo voy a inventar otras palabras
para nombrar de nuevo lo de siempre
cómo voy a escribir poema alguno
que te hable amor sin repetir
esas cosas tan dulces que dicen los amantes,
cómo te voy a hablar del frío de mi piel,
que te invoca aterida entre las sábanas,
sin que me salga un pésimo poema.

Compréndeme, no tengo
ya nada original que pueda enamorarte.
Quizá solo podría ofrecerte un cigarro
y relatarte algunos despropósitos
y una vida cansada
que me ha traído hasta este desaliento.

Sin embargo yo sé que podría quererte
a poco que me dejes, solo con que escucharas
todas las penas que te cuento a solas
sin que tú te imagines
que estás conmigo en muchas de mis noches.

Sin embargo yo sé que podrías quererme
solo con que miraras más dentro de mis ojos,
más dentro de la risa, más dentro del abrazo
y vieras la ternura que a veces se me escapa
como se escapa el agua de una cesta.

Sin embargo yo sé que nunca lo sabremos.

ANDANZAS AMERICANAS

Llegué el miércoles 27 a las 15,35 hora americana, lo que quiere decir que en España eran las 21,35 y me había levantado a las cuatro. Con la recogida de equipaje, control de pasaportes y demás trámites, salí del aeropuerto a las 16,30. Me estaban esperando Marta y Álvaro. Cerca de una hora más para llegar a su casa, total que después de la euforia de los abrazos, me di cuenta de que estaba reventada y caí en la cama como una piedra. He pasado aquí Fin de Año y Reyes, que también han venido a USA a visitar a mi nieto.

Día 1 de enero: 12º bajo cero.

Son las ocho y media de la tarde en Silver Spring y me acabo de fumar el tercer cigarro del día en la terraza, a doce grados bajo cero, mientras se me congelaban literalmente los pensamientos, concentrados en un dolor agudo entre los ojos. Aquí es mucho más difícil fumarse un pitillo que comprarse un rifle de repetición y celebrar el año nuevo disparando unas ráfagas a quién quiera que pase por la calle. Me dicen que aproveche para dejarlo, pero es que no quiero dejarlo; fumo porque quiero, porque me gusta y no me da la gana, a la edad que tengo, de renunciar a este pequeño gran placer. Fumar en estas condiciones, poniéndome un abrigo, un gorro, una bufanda, unos guantes y unas botas forradas de borreguito y salir a la terraza a desafiar la más cruda intemperie, es un acto de rebeldía contra la dictadura del no al tabaco, una reivindicación de mi derecho a morirme como quiera.

Mientras fumaba pensaba que todo ha pasado, que han ocurrido muchísimas cosas muy deprisa, y que no sé cuándo me convertí en esto que soy ahora, una señora gorda sin sueños y sin proyectos, porque mientras los tenía la vida iba haciendo sus planes, unos planes que no eran exactamente los míos. Y me acordaba de mi madre, del disgusto que se llevó cuando recién casada me fui a vivir a Canarias; le parecía el fin del mundo y ahora, aquí estoy yo, con una hija y mi nieto más pequeño viviendo a muchos más kilómetros y muchos más euros de distancia. La vida, que nos lleva donde le da la gana y no tenemos nada que decir.

Empieza un año y no he hecho ningún propósito. No pienso ir al gimnasio ni dejar de fumar, ni siquiera escribir otro libro. Para qué voy a hacerlos si luego vienen la vida y la muerte con los suyos. Y siempre ganan.

Día 10 de enero, a las 11,12: 5º bajo cero

Parece que ya han pasado los fríos siberianos y hemos entrado en una normalidad climática, así que he empezado a moverme un poco por Washington. Aunque no he venido aquí a hacer turismo sino a ver a mi hija y a mi nieto, lo cierto es que ellos se van a su curro y Álvaro a la guardería y me sobra mucho tiempo, que lo he utilizado en hacerles guisos con sabor español y en leer una novela muy gorda, la última de Almudena Grandes, que ya comentaré, pero en menudo jardín se ha metido esta mujer. 207 personajes, entre reales y ficticios, algunos con varias identidades y alternando distintas épocas, la verdad es que me está interesando, pero me hago un lío.

Antes de ayer, que fue el primer día que se podía salir a la calle sin convertirse en estatua de hielo, me fui al Museo Nacional de la Historia y la Cultura Afroamericana, para entendernos, el museo de los negros -y perdonen la manera de señalar-. Yo ya lo conocía de mi última visita y me fascinó; tenía interés en volver a la parte donde se cuenta la historia de la esclavitud, la lucha por la libertad, la posterior segregación, el Ku Klux Klan, las matanzas y todos los horrores que padecieron. Los visitantes eran mayoritariamente afroamericanos, o sea herederos de lo que estaban mirando en las fotos, en los videos, en las historias relatadas por los auriculares, y en los ojos de algunos de ellos vi lágrimas, otros se abrazaban y otros apretaban los dientes con rabia. La deuda de este país con la negritud no se va a saldar nunca. Como otras deudas en otros lugares que yo me sé. Aquí los únicos que cobran siempre las deudas -y con intereses- son los bancos.

Luego me fui paseando por la avenida Constitución hasta la 7ª, bajo una nieve finita que no me molestaba, pero llegué a Chinatown con ganas de tomarme una sopa calentita en cualquier restaurante de la zona. Y eso hice, pero no acerté porque pedí una beef soup y me dieron una bazofia vomitiva, con unos fideos finos, largos como espaguetis y unas bolas blancuzcas, repugnantes, que si se las doy a mi perra me las tira a la cara, flotando todo ello en un agua oscura de dudoso origen. Así que me volví a casa y me hice unas lentejas.

Día 10 de enero, a las 13,11

Hace frío, pero un frío humano y se puede salir a pasear por estas callecitas desiertas entre árboles desnudos y pisar el suelo de los parques, donde las ardillas campan a sus anchas sin niños que las persigan. Hay un silencio helado que se mete en los huesos y una se llena de una melancolía antigua, que no sabe muy bien de dónde viene. No sé, igual es soledad.

Día 11 de enero: 0º

La Galería Nacional del Retrato, de la Fundación Smithsonian, refleja la historia de Estados Unidos a través de personajes que han tenido influencia en ella y en su cultura. Hay desde presidentes, escritores, poetas, músicos, actores, a gente anónima, pasando por activistas de los derechos civiles, nativos de reservas indias, asesinos célebres o marginados varios. También había echado una primera ojeada a este museo la última vez que vine pero siempre se queda una con hambre, de manera que esta mañana he cogido el metro en Silver Spring y me he bajado en Gallery Place, justo en la puerta.

Y resulta que, además de la exposición permanente, ahora hay una temporal dedicada a Marlene Dietrich, "Vestida para la imagen", que aquí la adoran por su oposición al nazismo y por haber mandado a Hitler a esparragar cuando le ofreció hacer cine de propaganda de su régimen. Ella dijo NO y se vino a Estados Unidos, donde triunfó de la mano de su compatriota y amante -uno de los muchos- Josef von Sternberg, bajo el paraguas de la Paramount.

Se pasó por el arco de triunfo el puritanismo yankee y siempre hizo lo que se le antojó a su parte contratante, sin distinguir de sexos. Vamos, que se tiró a lo más granado de la época sin hacer ascos ni a diestra ni a siniestra, como a Yul Brynner, Douglas Fairbanks, Gary Cooper, James Stewart, Claudette Colbert, Edith Piaff, Mercedes de Acosta y Jean Gabin, que al parecer la rompió ese corazón que parecía irrompible. Además de Sternberg rodó con Mamoulian, con Billy Wilder, con Stanley Kramer, con Orson Wells. Ernest Hemingway dijo de ella: "Aun si no tuviera nada más que su voz, con ella te rompería el corazón". Pero tenía más, mucho más, como puede verse en esta muestra. ¡Qué manera de posar, qué manera de mirar, qué manera de fumar, qué manera de fo...! Ah, que eso ya lo he dicho.

Pero además fue una activista incansable contra el nazismo. Efectuó más de quinientas presentaciones en Europa en plena guerra, desde el 43 al 46, actuó para las tropas aliadas en el frente, recaudó fondos. Por sus servicios durante la guerra fue condecorada con la Medalla de la Libertad, el más alto galardón que otorga el gobierno norteamericano a un ciudadano civil, y Francia la nombró Chevalier de la Legión de Honor. Lo de "chevalier" parece que le gustaba, aunque ningunar mujer resultaba más seductora pretendiendo ser andrógina.

Y ayer, 12 de enero, teníamos 19º, esta vez positivos. Es decir, que en unos pocos días ha subido la temperatura 30º, pero hoy hemos amanecido otra vez con 2 o 3 grados bajo cero. ¿Cómo se come esto?

Mañana vuelvo a Madrid, con escala en Bruselas y llego el lunes. Me ha encantado venir y, sobre todo, ver a Marta y a Álvaro, que está divino con sus cuatro años. Pero la verdad, ya me llama mi casita.

sábado, 16 de diciembre de 2017

EL FUTURO

No sé qué voy a hacer ahora con mi vida,
te preguntas mirando al horizonte.
Yo no te digo nada, porque pienso
que ya hemos hecho todo; lo que queda
son recuerdos, algunos hasta hermosos,
y fugaces instantes como este
en que tú y yo volvemos a estar juntos
por el gusto de estar, sin objetivos,
sin siquiera jurar amor eterno,
solo vivir, volver a nuestra casa,
a la que, por un rato, nos acoge
en esa calidez de nuestros cuerpos.

Ya no es hora, mi amor, ni de hacer planes
ni de perder el tiempo con reproches.
El futuro está aquí. Y estamos solos.

viernes, 8 de diciembre de 2017

PASEO

Tú no lo sabes, pero esta misma mañana
has venido conmigo 
a pasear al perro por el monte.

Y te he dicho me gusta
cómo crujen las hojas al pisarlas.

Y te he dicho que escuches
el silencio que guardan las encinas.

Y te he dicho hace frío
y tu me has enlazado la cintura.

Y te he dicho te quiero
porque a veces lo digo sin pensarlo.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

EL DÍA


Sé que por la mañana me dolerá hasta el alma
igual que si llevara el mundo entero a cuestas,
que tendré los pies fríos,
que odiaré los espejos,
que tendré por delante un desierto infinito.

Pero al atardecer se hará el milagro
cuando el cielo se ponga su vestido de luces
pueden cambiar las tornas, pues si ese cielo existe
cómo no va a existir la vida eterna,
quiero decir, la vida por estrenar de nuevo.
Cosas más raras pasan.

Volveré a renacer de mis cenizas,
perderé la cabeza y la vergüenza,
aparcaré en la orilla la edad y los fracasos,
me arrancaré los miedos, me pintaré los labios
con el mismo color que pinta el cielo.
Con la esperanza intacta me marcharé a la calle.

Luego, cuando regrese, quizá fume un cigarro ,
quizá tome esa copa que no tomé contigo,
me meteré en la cama repitiendo tu nombre
y me hundiré en la noche igual que cada día.

sábado, 2 de diciembre de 2017

MUJERES

Porque lo que hay en mí que vale algo,
eso... ¡ni lo pudiste sospechar!
(Gustavo Adolfo Bécquer)

Hay dos grados ahí fuera, me refugio
en una soledad
de manta y de silencio,
sin relojes ni horas.

Regresan a mi casa los recuerdos
en un tropel anárquico
que mezcla los dolores y los gozos,
las risas y los llantos, las pasiones,
las ganas de morir de algunos días
y de otros, sin embargo,
la vida desbocada, esos momentos
en los que cualquier cosa era posible.

Y, como aquel poeta,
confieso que he vivido. Me pregunto
cuántas son las mujeres que me habitan,
y si hay alguien que pueda
querer a todas ellas a la vez
y no estar loco. Siento
que siempre me han querido a pedacitos.

Esa mujer carnal, enamorada,
toda piel y deseo, que se enciende
con el más leve roce de tus uñas,
se sumerge en tus brazos sin reservas,
que se ahoga en el río de tu boca,
que se pierde en la selva de tu pecho,
que se anuda a tus piernas cada noche,

esa mujer, decía, no repudia
a la madre, a la abuela, a la que aspira
a un mundo más humano,
a la que no soporta
el dolor de la gente a la que ama,
lo vive como suyo
y, como suyo, sufre.

Y también soy mujer de soledades,
de reflexión, de libros, de silencio,
de encontrarme a mí misma en las palabras
que otros escribieron
y de escribir las mías para todos.
Esa felicidad de estar conmigo
con unos cigarrillos y una copa.

Este desdoblamiento en mil mujeres
no te roba ni un ápice
de la parte de mí que te regalo,
sino que la enriquece, ¡si supieras
cómo me gustaría
que vinieras conmigo a este viaje,
a este sinsentido que es vivir!

En esta tarde helada de balance 
comprendo que tal vez pedí más de la cuenta.
Y que el precio es altísimo,
porque lo más seguro
es que me muera sola.

martes, 28 de noviembre de 2017

HAY QUE DESHACER LA CASA

Profano sin piedad tu territorio,
como un ladrón de tumbas
selecciono los cuadros que miraste
y veo a tu fantasma con los ojos cerrados,
escuchando la voz de María Callas
Regnava nel silenzio.

Las paredes desnudas me enseñan sin pudor
las miserias del tiempo, las sombras de tu historia.
Hay que pintar la casa, borrar huellas
de todo lo que fuiste. Tu recuerdo
de los últimos meses acude a mi retina
con nitidez de carne.

Y me recorre el cuerpo un calambre de muerte.

Verás, quiero decirte que he expoliado,
sin saberlo tus hijos,
la colección completa de Von Karajan,
las arias de María.
Cuando cierro la puerta me humedece la vista
una furtiva lágrima.

martes, 7 de noviembre de 2017

HUMO

Salimos a fumar y hacía frío,
marginados los dos, a la intemperie,
y tú me diste fuego
antes de que encontrara algún mechero
en el caos de mi bolso.
Hablamos lo que hablan por hablar
dos secuaces del humo.

Y después una copa sentados en la barra.
O quizá fueran dos, no lo recuerdo.
Contamos entre risas los fracasos,
con esa libertad con que se cuentan
dos extraños la vida.

No creo en el amor, sentenciaste muy serio
tomándome la cara entre las manos. Yo te dije
que hace ya mucho tiempo que no pienso esas cosas.
Y me besaste como quien no quiere
besar del todo.

Se apagaron las luces un instante,
tenían que cerrar, tú me ofreciste
un segundo cigarro al salir a la calle.

Al quitarme la ropa
también me despojaste de los años,
de la culpa, el dolor, las soledades.
Mi completa memoria se derramó en tu cama.

No creo en el amor, creo que repetiste
cuando estaba en la puerta.
Dame fuego, te dije, que no encuentro el mechero.
Al salir te envolvía una nube de humo.

lunes, 6 de noviembre de 2017

FLORES ENFERMAS

La gente se hizo dura
y a los niños dejaron de querernos.
(Eladio Cabañeros. Antes, cuando la infancia)

Trae el aire un aroma como a flores enfermas,
a hojarasca podrida, a silencio y a miedo,
a recelo escondido detrás de las cortinas,
al agua de un jarrón con claveles marchitos.

Las banderas se agitan como puños de hierro,
han muerto las canciones, solo quedan soflamas,
crece un tumor maligno entre las multitudes,
la lluvia no se atreve a abrillantar las calles.

Se acabaron las fiestas de cumpleaños,
los besos, los poemas, los caramelos,
los helados de fresa, los plenilunios.
Los orgasmos se mueren sin un gemido.

Solo importa vencer. Vencer al otro.

domingo, 5 de noviembre de 2017

NO SON PRESOS POLÍTICOS

Estoy, como casi todos, absolutamente harta y asqueada del monotema. Y me da muchísima pereza hablar de ello. Pero como parece que hay que pronunciarse porque quedarse callada es señal de no sé qué tibiezas o miedos, cuando no de que callar es otorgar la razón a determinadas opiniones que circulan por aquí, pues vamos a ello.

No, no me alegro del ingreso en prisión de Junqueras y los demás, pero no porque me den ninguna pena sino porque creo que esta actuación judicial, lejos de beneficiar a la parte constitucionalista, insufla aire a la independentista y vuelve a poner en marcha, a toda máquina, la propaganda victimista del independentismo. Cualquiera que no esté ciego o malintencionado se da cuenta de que esto perjudica gravemente al Gobierno y a los partidos constitucionalistas en sus expectativas de cara a las elecciones del veintiuno de diciembre. Por lo tanto, no sé a qué viene decir que no hay independencia del poder judicial. Pero ningún juez puede adoptar una resolución en función de los efectos electorales que pueda tener para unos o para otros, sino en función de la gravedad de los delitos que juzga. Y estos señores han delinquido gravemente ya desde los plenos del 6 y 7 de septiembre en los que aprobaron unas leyes que sabían anticonstitucionales porque se les había advertido reiteradas veces, saltándose el orden del día de la sesión de su propio parlamento, sin dejar tiempo a la oposición para presentar enmiendas, con una presidenta descaradamente parcial y un parlamento medio vacío. Y en estas condiciones aprobaron la ley del referéndum y al día siguiente, en idénticas circunstancias, la Ley de Transitoriedad hacia un estado independiente. Un referéndum manifiestamente ilegal y además fraudulento, en el que cada uno votó cuantas veces quiso; todos vimos urnas en la calle en las que se votaba sin siquiera identificarse, introduciendo los sobres sin el más mínimo control. Y en base a semejante circo proclamaron nada menos que la independencia de una parte del territorio nacional. No, no me olvido ni disculpo la actuación de la policía. Fue una torpeza y una brutalidad absurda, pero eso no legitima lo que era ilegítimo.

Son delitos gravísimos, mucho más graves que todos con los que se los quiere comparar para descalificar a la jueza Lamela, mucho más graves que todos los expolios de los que hemos sido víctimas los españoles en los últimos tiempos (Gurtel, Bárcenas, Púnica, Lezo, etc. etc.), en los que nos han robado millones y millones de euros, pero ¿estamos a setas o a Rolex? Aquí han robado la democracia, han amordazado al menos a la mitad del pueblo catalán y se han saltado a la garrocha la Constitución y su propio Estatut. Y saltarse las leyes tiene un precio en cualquier estado de derecho.

¿Qué querían que hiciera la jueza? ¿Algo así como decirles venga chicos, iros a casa, sed buenos y no lo hagáis más?Ya está bien con el cuento de los presos políticos. No son presos políticos, son políticos que han ido a prisión preventiva porque han delinquido gravemente. Y ya está bien de presentar a España como un país tercermundista en el que no hay democracia ni garantías, porque no es verdad. El Partido Popular, mal que nos pese a muchos, ha ganado las elecciones legalmente porque la izquierda, por muchos y variados motivos que no voy a entrar ahora a analizar, no ha sido capaz de vencerle. Y si no nos gusta —que a mí no me gusta por sus inexistentes políticas sociales, por su inoperancia contra la violencia machista, por su actuación con los refugiados, por su inabarcable corrupción, porque se cachondea de la memoria histórica, etc, etc— habrá que ganarle en las urnas pero no ir diciendo por ahí que en este país no se respetan los derechos y que esto es una dictadura porque no es verdad. En un país sin democracia se encarcela a la gente por delitos de opinión, reunión o manifestación. Esos sí son presos políticos. Pero aquí cada uno opina y expresa su opinión libremente, se reúne con quién quiere y se manifiesta cuándo y cuánto quiere. Incluso ahora, con el 155 activado ¡Será por manifestaciones y soflamas!

Ya está bien de comedia, de victimismo y de mentiras. Estas encarcelaciones les han venido de perlas a los partidarios de la independencia y les están sacando el jugo hasta la extenuación, encabezados por su presidente “en el exilio”, que eso sí que da vergüenza. Ya es hora de que nos quitemos de encima los complejos que arrastramos desde el franquismo y nos atrevamos a ser de verdad una democracia que cumple y hace cumplir sus leyes.