jueves, 19 de abril de 2018

DE ESTRENO

Me gusta el primer trago de cerveza
cuando penetra helado en mi garganta
para engañar la sed de ti, que me está ahogando.

Y profanar la nieve con mis huellas
por si acaso te diera por seguirme la pista.
Y romper con mi cuerpo
la superficie inmóvil de las aguas
para dejarte un rastro de humedades.

Y me gusta estrenar amaneceres
cuando aún permanecen las gotas de rocío,
el campo huele a jara y a retama
y yo te echo de menos.

Me gusta emborronar la blancura del folio,
corregir y tachar
hasta dar con el verso 
en el que tú adivines las palabras
que no tuve valor para decirte.

No sé de dónde viene
este afán infantil de estrenar cosas
y llegar la primera a ningún sitio. 
Sin embargo a tus brazos quiero llegar la última
y quedarme a vivir eternamente.

sábado, 14 de abril de 2018

SIRIA

¡Corred, corred, corred!
Atravesad las nubes de polvo y los cascotes,
No miréis hacia atrás,
a donde ayer estaba vuestra casa,
quizá os habéis dejado vuestras ropas tendidas,
quizá en vuestra cocina aún hierven las lentejas
y el fuego se ha mezclado
en una misma llama con las bombas,
pero qué importa eso.

¡Corred, corred, corred!
Coged lo indispensable en un hatillo,
tomad a vuestros hijos en los brazos
y corred sin parar hacia la línea
que delimita el mundo que os acoge
en confortables campos.
Luego ya iremos viendo
qué hacemos con vosotros, de momento 
a Turquía le hemos pagado bien,
desapareceréis de nuestra vista.

¡Corred, corred, corred!
Huid mientras podáis de los aviones,
huid del gas sarín que os envenena,
huid del dictador, tan conocido,
tan vuestro, tan de siempre,
huid de los rebeldes o del ISIS
huid de las potencias que vienen a salvaros.

¡Corred, corred, corred!
No os preguntéis siquiera quién os está matando.

viernes, 13 de abril de 2018

ABUELA

Cuando miro las fotos de hace tiempo
descubro que tenía unos ojos más grandes,
con un brillo distinto
que creo que venía de un futuro
repleto de promesas, y mi boca
parecía un imán para los besos.

Tenía un cuerpo apenas de muchacho,
que nunca fue gran cosa,
-me faltaba algún kilo y ciertas curvas-
pero aún así soñaba con caricias
que no fueran pecado, a ser posible.

Todo eso quisiera regalarte
pero ya no lo tengo, solo queda
un par de cervicales de titanio
unos huesos que crujen como madera vieja,
un mordisco que duele
donde antes estaba mi cintura
y una vida cargada de fracasos.

También tengo seis nietos,
que ignoran que su abuela
fue una vez la princesa de los cuentos.
Y eso no es lo peor: tampoco saben
que a veces las abuelas se enamoran.

jueves, 12 de abril de 2018

LO DE LIBERTAD

Así lo contó Valentín Martín y yo no le voy a cambiar ni una coma. Solo añadiré que fue una tarde deliciosa y me sentí feliz.

Libertad 8 íntima y ardiente para acoger en la tarde de un abril amedrentado a los poetas Ana Montojo y Rodolfo Serrano y al cantautor Antonio Sanz: una mujer y dos hombres cabalgando todas las tentaciones que caben en los lomos secretos de la poesía y la música.

Nunca vi dos poetas que se pareciesen tanto. Y el cantor cantó todo lo bello, fuese pecado o no.

Quiero decir que gozamos porque resonaban los versos sobre nuestras mesas al son de una guitarra, sin que J.M. Barbot, Carmen Bermejo, Paco Caro, o Ricardo Galán abriesen la boca sino es para bramar un jolgorio o rezar en voz alta los sueños.

Tantas veces hemos sido felices allí que parecemos un estribillo de libertad en ese café donde los esqueletos de los ferroviarios rebeldes conspiraron hace cien años contra el rey y ahora vigilan si somos fieles o no a la historia que guardan sus muros.

Tranquilos, hermanos, que la heredad está a salvo. Acaban de demostrarlo Ana, Rodolfo, y Antonio con su mensajes de amor a todos los que más lo necesitan y el grito de una memoria de hoy exacta a la de ayer.

El sueño no se ha desvanecido, la pasión no ha huido, y no queda el recuerdo del amor sino el mismo amor.

Mientras ellos recitaban o cantaban la pureza de una tribu se sumó con la espesura de un hermoso silencio tan parecido a la devoción.

En Libertad 8 la libertad sigue de pie.

¡Gracias, Val!

martes, 10 de abril de 2018

JURAMENTO

¡Y yo que había jurado
no volver a querer a nadie nunca
y convertirme en piedra berroqueña,
vestir mi corazón
del brillo y la dureza del diamante..!

Pero qué puedo hacer
si me miras así, como me miras,
si me apartas el pelo de los ojos
y me rozas la cara queriendo sin querer,
diciendo sin decir, como escondiendo
en un raro silencio las palabras.

Pero qué puedo hacer con este frío,
si estoy despierta y sola, golpetea
la lluvia en mi ventana y ya han dado las cuatro,
si la noche se alarga y el insomnio
una vez más se adueña de mi cama.

Compréndelo, mi amor,
no tengo más remedio que quererte.

lunes, 2 de abril de 2018

POR SI A ALGUIEN LE INTERESA

Por si a alguien le interesa, el miércoles 11 de abril tendré el lujazo de recitar junto al gran Rodolfo Serrano, con la voz y la guitarra de Antonio Sanz.
Será en Libertad, 8, a las siete de la tarde.

jueves, 29 de marzo de 2018

EL OLVIDO

Lo más triste de toda nuestra historia
no fue la incomprensión ni el desencuentro
ni esa forma sutil de hacernos daño
ni el silencio cargado de reproches
ni siquiera el dolor definitivo
de saberlo imposible, ni el absurdo
de aquella despedida sin mirarnos.

Lo más triste de toda nuestra historia
fue despertarme sin pensar en ti
y aprender a vivir sin recordarte.

domingo, 4 de marzo de 2018

ERA MI PRIMO



https://politica.elpais.com/politica/2018/03/03/actualidad/1520079336_341562.html
Todavía estoy conmocionada con la noticia. Era un hombre bueno y era feliz. Hace poco, en septiembre pasado, celebramos una "montojada" (reunión de primos Montojo) en Cádiz. Javier, lógicamente estaba allí y nos sirvió de guía de lujo en nuestra visita al Real Instituto y Observatorio de la Armada, donde nos explicó con todo lujo de detalles la historia y los instrumentos allí conservados. Además de un hombre feliz era un erudito en lo suyo. 

Ayer murió, de forma absurda, cayendo al mar desde el buque de investigación oceanográfica Hespérides, en el que se encontraba en el marco de una expedición científica.

Queda María Jesús, su mujer y Alba, su hija que esperaban en Cádiz su regreso. Y queda su madre, mi tía Rosina, una mujer valiente que amaba la vida y nunca se ha rendido a pesar de otro terrible golpe recibido hace unos años con la desaparición de otra hija en accidente de tráfico. La vida -y la muerte- a veces se ensañan especialmente con algunas personas. Hoy es una anciana a la que este mazazo la ha dejado sumida en el silencio, petrificada en su dolor.

No puedo decir nada más. No me las puedo quitar de la cabeza.

martes, 27 de febrero de 2018

EL DE DESPUÉS

Cuando apagó el cigarro se dijo que era el último
como lo fue el abrazo con que se despidieron
después de que pisara contra el suelo
la diminuta luz agonizante.

Con el humo se fueron los besos, las promesas,
la lluvia que mojaba la memoria
de noches que guardaban el amor de la carne,
el que enjuga el dolor en otro cuerpo,
que ahoga entre gemidos la tristeza
que disuelve en saliva los sollozos
y los cambia en sonrisas, pero sabe
que la vida no acaba entre las sábanas,
que mañana saldremos otra vez
enseñando los dientes al futuro,
disimulando el miedo, las derrotas,
maquillando de luz las cicatrices.

No volverá a encender el de después
porque ya nunca habrá después de nada.

jueves, 22 de febrero de 2018

HUBO UN TIEMPO

Hubo un tiempo, hace tiempo,
en el que era inocente y vivía sin miedo,
también era feliz, aunque no lo sabía,
y tan feliz lloraba cada noche
-sobre todo en verano y luna llena-
sin saber del dolor, de los dolores,
que habrían de venir, inexorables,
a matarme despacio y a la larga.

Hubo un tiempo, hace tiempo, en que desconocía
que odiar era tan fácil, que el cariño
podía diluirse en un instante
sin siquiera un pellizco de memoria
que la palabra amigo era tan leve
como las hojas muertas en otoño.

Hubo un tiempo, hace tiempo,
en que yo no medía mis palabras
ni miraba a los lados con recelo
antes de pronunciarlas. Por entonces
sentía mi país como mi casa
de par en par abierta para todos.

Hubo un tiempo, hace tiempo,
en que la soledad era el ocaso,
esa dulce nostalgia de la tarde
en que los grillos cantan su salmodia
mientras el sol se pone tras los montes,
pero no el abandono ni el olvido.

Hace tiempo hubo un tiempo
en que la gente hablaba de sus cosas
-y no de lo que mandan los que mandan
ni dictan tertulianos mercenarios
pagados por los unos o los otros-

y en el que nadie andaba por la calle
enseñando un cuchillo entre los dientes
y lloraba y reía y se contaba
que tiene al niño enfermo,
que no le llega el sueldo al día quince
que por fin se ha besado con quien ama.

Hace tiempo hubo un tiempo
en que las buenas gentes se querían.