lunes, 22 de diciembre de 2008

ME HA TOCADO LA LOTERÍA...

...Así que quiero brindar con vosotros. Este año me ha tratado especialmente bien. Mi madre ha cumplido ochenta y siete años y ha pasado el 2008 mucho mejor que el 2007; la puta crisis no ha afectado directamente a ninguno de los míos -lagarto, lagarto- más allá del ambiente general de miedo que nos invade. Todos tienen trabajo, están sanos y se quieren ¿Qué más puedo pedir? Palomita está muy mayor, muy guapa y pelín repipi y habla conmigo con mucha sensatez; Marcos tiene los pelos tiesos y todavía un montón de infancia en sus ojos oscuros y grandes. Carmen, la gorda, es una bruja lista y divertida, con un genio del demonio, que se come a su hermano por los pies, como ya demostró desde el claustro materno; Jaime es tierno y serio a la vez, alto y delgado, con unos ojos inmensos y Almudena es una princesa rubia con mucho poderío.

Aparte de la familia, tengo una nómina de amigos considerable; unos antiguos, otros más recientes, pero todos importantes. Gracias al blog he conocido a Aguamarga y a Ybrim, dos tías estupendas en cuya amistad espero profundizar hasta donde ellas quieran.

Por alguna misteriosa razón hay mucha gente que me quiere.

Y para colmo, un proyecto de vida a dos que cada vez es más fácil, cada día me siento -nos sentimos- más cómodos, en fin, que se me está haciendo imprescindible.

Que me tocara la lotería iba a ser demasiado.

Feliz Navidad a todos, a los de antes, a los de ahora, a los de aquí, a los de allá. A los que veo, a los que me gustaría ver más. A la ya nombrada Aguamarga que estará por esos mundos, huyendo de los festejos, a Ybrim, a Sherpa y a Deyanira que van a tener unos días duros. Al desaparecido de la blogosfera Gary, a Cock que ha vuelto al redil bloguero, a Almu, a Sol, a Samotracia, a Fajasruiz, a los blogueros y a los que no se asoman por aquí. A Magras, a Borja, a Maya, a Marina, a Nacho y a ese nuevo fichaje que se llama África. A los que me leen y a los que pasan. A los que me dejan comentarios y a los que me siguen en silencio. ¡Ay,zeñó, que no se me olvide nadie!

A Elefancia que la den, porque ya es demasiado guapa, demasiado joven, demasiado lista y demasiado feliz para que encima la felicite yo. Es broma, claro, que sigas así.