martes, 19 de septiembre de 2017

UN CUARTO DE SIGLO

Al cabo son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.
(Amalia Bautista)

Era el año triunfal de la Expo y los Juegos,
Sevilla y Barcelona se vistieron de gala.
Quimeras de ladrillo y alta velocidad
nos hacía creer que éramos grandes
y felices y ricos y famosos.

Pero tú habías muerto.

Hace un cuarto de siglo, fecha clave
en la que las parejas celebran que resisten
y revisten de plata su amor y sus derrotas
y brindan con champán, tras la cena con velas,
por otros veinticinco años de paz.

Hace un cuarto de siglo
que estás muerto, amor mío,
que estás muerto.

Yo brindo con champán por todos los dolores
que no tuviste tiempo de sufrir,
por el niño que fuiste y serás siempre,
por el hombre imposible que no conoceré.
Porque no he olvidado tu rostro, el sobresalto
gozoso de tu risa.

Porque hay algunas noches que vienes a mi insomnio
y percibo tu aroma a tiza y a colegio.
Porque tuve la suerte de que hubieras nacido.

Y porque me he hecho vieja y sigues muerto.
Sigues muerto, amor mío, sigues muerto.

lunes, 18 de septiembre de 2017

PROPÓSITO DE ENMIENDA

Si lo que quieres es vivir cien años
haz músculo de cinco a seis.
(Joaquín Sabina)

Voy a hacer un propósito de enmienda,
—no es dejar de fumar ni ir al gimnasio,
es algo todavía más difícil—
es dejar de soñar pequeños sueños
—los grandes hace tiempo que no existen—
que tengo el feo vicio de creerme.
Pequeñas ilusiones, nimiedades
que le dan un sentido,
por más que sea fugaz y transitorio,
a esta sinrazón de ver pasar la vida.

Reconoced conmigo que es más duro
que negarse el tabaco o hacer abdominales,
pero también te ahorras un pinchazo en el alma
cuando al abrir los ojos te das cuenta
de que siguen las cosas como siempre.

Intentaré lograrlo así, a las bravas,
pero quizá precise
alguna otra pasión sustitutoria
que me vuelva a engañar por unos días,
me quite la ansiedad
y borre los silencios poco a poco.

Y cuando esté viviendo en la nada absoluta,
ese nirvana zen que no me extraiga
ni el más leve suspiro,
ya no habrá desencanto que me pueda matar
porque ya estaré muerta,
encogida de hombros y sin sangre.

sábado, 9 de septiembre de 2017

DESORDEN

Si me llega la muerte y estoy sola,
recordad que la llave la tiene la vecina.
Disculpad si encontráis cierto desorden,
pero a veces me dejo llevar por la desgana.

Probablemente halléis sobre la mesa
las fotos de mis hijos y mis nietos 
-quién no ha sufrido nunca
alguna acometida de nostalgia-
un libro de poemas con versos subrayados,
un cenicero sucio y una copa
con un resto de hielo derretido.

Tal vez esté sonando 
el disco de Eric Clapton que escucho con frecuencia
mientras cierro los ojos y evoco aquel abrazo
que nunca adiviné que era una despedida.

Y si acaso encontráis en la pantalla
un poema de amor al que le falten
las últimas estrofas,
terminadlo vosotros. Es posible
que haya un final feliz en vuestros versos.

lunes, 4 de septiembre de 2017

SIMPLEMENTE

Nunca porque esté sola,
nunca porque me aburra,
nunca porque los días
se extiendan ante mí como pueblos vacíos,
nunca porque me asfixien los números en rojo,
ni porque se subleven los electrodomésticos 
y el coche ya agonice,
nunca porque no logre
arreglar un enchufe o trasladar un mueble,
nunca porque la vida entre dos sea más fácil.

Nunca porque ya enseñe la patita
la vejez por debajo de mi puerta
diciéndome que, acaso
me sorprenda la muerte cualquier noche.

Nunca porque se pierdan mis besos en la nada
ni porque esté mi cama más triste que un erial
y algunas madrugadas lleguen con los pies fríos.

Si alguna vez te busco, no lo dudes,
simplemente será porque te quiero.

sábado, 2 de septiembre de 2017

CAMINO DE VUELTA


Quisiera recorrer
en sentido contrario este camino,
no para subsanar error alguno
sino para volver a tropezarme
en todas esas piedras que me hicieron feliz.
Pero ya no podría pasar de la mitad
por una elemental cuestión de tiempo.

Volver a dar un beso equivocado
que dejara en mi boca ese gusto dulcísimo
que deja la mentira.
Y volver a reír a tumba abierta
con dos copas de más, 
no mirar el reloj y que marchara
el penúltimo tren y luego el último
y tú dieras cobijo a mi locura.

Y volver a creer que no estoy sola,
que me pueden querer a pesar de mí misma,
a pesar de ser yo de esta manera.
Y es que hay ciertos abismos que engullen corazones.
y silencios que cortan como el hielo.

Me refugio en mi cueva,
tengo frío.
Creo que esta mañana
oí mi propia voz
diciéndole a mi perro vida mía.

domingo, 27 de agosto de 2017

EL LUGAR DE LOS CRÍMENES

Cuando a veces regreso al lugar de los crímenes
una tristeza sorda, insoportable
se me posa a la altura del diafragma
como si fuera un ave moribunda.

Paseo entre los pinos, los parajes que vieron
el lienzo de mi vida, aún sin manchar
por el burdo pincel de la derrota.

Se aparecen mis muertos con su mejor sonrisa,
solo ellos me acompañan;
los vivos me saludan -cómo estás,
me he alegrado de verte-
y siguen su camino.
Yo les miento que bien, que no me quejo,
tratando de esconder tras una broma
y una sonrisa falsa
esta vulgaridad de estar llorando.

La soledad aquí es más evidente,
más cruel y más impúdica;
me aferro a la correa de mi perro
y desando los días.

Ni siquiera hace falta despedirse,
hace tiempo que han muerto los adioses.

miércoles, 23 de agosto de 2017

A LOS HOMBRES DE MI VIDA

Mi padre me sentaba en sus rodillas
y hacía redondeles con el humo
de su eterno cigarro, yo intentaba
ensartarlos con el dedo
pero se deshacían en el aire, y más tarde
se deshizo la vida que él quiso para mí.
Era, como el poeta, en el mejor sentido
de la palabra, bueno.

Tengo un hijo varón que es hombre hace ya tiempo,
con todo lo que encierra esa palabra
—padre, hijo, pareja, trabajador, persona—
que lucha con sus miedos y esconde su ternura
y aun así se le escapa por los bordes
de una sonrisa tímida
cuando toma en sus brazos a un bebé
y que tiene muy claras esas cosas
que la gente decente tiene claras.

Tuve otro que no pasó de niño
—me lo robó la muerte en un rapto de envidia—
que vive en mi recuerdo y crece y se ha hecho hombre
mientras yo envejecía sin remedio
añorando su risa y sus abrazos.

Y tres nietos varones que los quiero
igual que a mis tres nietas
que los veo crecer con la inocencia
asomada a sus ojos y espero que la vida no les robe
la luz, la claridad, sencillamente,
esa hermosa limpieza con que miran el mundo.

Me gusta que haya hombres en mi vida
porque de ellos aprendo
cómo se ven las cosas desde enfrente,
su soledad distinta, el lastre inaguantable
de no ser nunca débiles, las lágrimas ocultas
¡Quién os habrá engañado, compañeros!

Me gusta compartir con ellos esos ratos
de ironía, de risas, ese punto sutil
que a veces se insinúa detrás de la amistad
y que me hacen sentir tal vez hermosa.

A algunos los amé con toda el alma,
—que es igual que decir con todo el cuerpo—
y luego los odié o eso creía
cegada por la rabia y el orgullo
—¡A mí, que soy tan alta, tan rubia, tan perfecta,
a mí, que les di todo!—
apenas sin pensar que ellos me amaron
lo mejor que sabían y no fue suficiente.

No os vayáis de mi vida, compañeros.
Quedaos a este lado, en la misma trinchera,
defendiendo el amor frente al espanto
de la violencia cruel que nos machaca.
No somos enemigas, compañeros,
estamos en lo mismo, en ser felices juntos,
en disfrutar la vida, que es muy corta,
y separados no valemos nada.

lunes, 21 de agosto de 2017

PARECÍA IMPOSIBLE

Parecía tan raro al despertar
encontrar a mi izquierda un espacio vacío
en lugar de tu cuerpo, parecía
difícil levantarme
sin haber escuchado el agua de la ducha
y esperar que volvieras
fingiéndome dormida, dejarme espabilar
a golpe de caricias, encenderme
y comenzar el día entre tus brazos.

Parecía imposible
deambular por la casa sin oírte
trastear al poner el desayuno,
aspirar el aroma del café, en un silencio
que gritaba tu nombre, parecía
que el mundo se acababa en esa casa
que de pronto se había vuelto inmensa,
deambular por la vida maldiciendo,
como un zombie rabioso.

Han pasado tres años y ya ves, compañero,
he aprendido a quererme un poco más
aunque a veces me aprieta un pellizco en las tripas.

Han pasado tres años y ya ves, compañero.
Contra todo pronóstico, vivimos.

viernes, 18 de agosto de 2017

MALA SUERTE

Yo no puedo exigirte que me quieras,
también a mí me quiso, hace ya tiempo,
algún descerebrado
sin encontrar en mí lo que esperaba.

El amor no es un acto voluntario
y si yo te he querido
mucho más que tú a mí, pues mala suerte.
No sé quién repartió
las cartas sin mirar dónde caían.

De lo que estoy segura es de que amarte
fue lo mejor que hice. Y eso basta.

miércoles, 16 de agosto de 2017

NO ME PREGUNTES

Ignoro en qué recodo de este largo camino
he perdido las ganas de vivir,
dónde está mi deseo,
a dónde fue mi impulso
de defender las causas perdidas de antemano,
cómo he llegado al punto
de dejarme morir
sin oponer ninguna resistencia.

Ya no quiero saber ni por qué estamos
comiéndonos la boca
mientras lloro mi propio funeral,
disfrazando de amor nuestro vacío,
engañando a la vida y a la muerte,
echándonos encima el uno al otro
las maletas cargadas de dolor.

No me preguntes nada,
que no sé ni me importa si te quiero.

sábado, 15 de julio de 2017

TEDIO

Por alguna razón que desconozco apenas tengo
percepción del presente, cada día
me tienta una amargura
distinta y semejante
(Vicente Martín)

Parece ser que tengo
la dura obligación de ser feliz,
que algún dios generoso
ha dispuesto la vida
para mi uso y disfrute, sin embargo
creo que ya ha pasado el tiempo de cerezas.

No sé cómo inventarme cada día
una razón que acabe con el tedio,
un motivo, aunque sea 
de ayer -como el pan duro-, 
donde pueda apoyarme
para elevar los pies y el corazón
y atisbar claridades de mañana.

Hoy me dejo llevar por los relojes
derretidos de hastío
y voy aquí y allá como un autómata
sin más motivación que la costumbre.

Un antidepresivo en la mañana
me empuja a deambular por este páramo
sin desmayar de sed, otra pastilla
me elimina el dolor que muerde mi cintura 
y, por la noche, 
una píldora mágica me hunde
a ciegas en un sueño
demasiado fugaz, para mi gusto.

Ya no sé en qué recóndito rincón
de mi cuerpo se esconde
el impulso de amar, la dulcísima fiebre
de sentirme perdida en unos brazos,
sinuosos humedales de deseo,
sin proyectos ni horarios ni planes ni futuro,
esa clase de amor sin condiciones
que siempre acabó mal pero era hermoso. 

domingo, 25 de junio de 2017

NECESITO QUE EXISTAS

Necesito que existas
para salir temprano de la cama
y gozar la frescura de las primeras horas
en mi piel todavía adormilada,
la luz que se despierta y hace posible todo, 
no imaginas la falta que me hace,
la falta que me hace que tú existas.

Necesito saber
que estás en algún sitio, en cualquier sitio
a donde yo no iré, lo más seguro,
pero tal vez los astros lo dispongan
y caigo por allí y nos encontramos.

Lo necesito para ponerme en marcha, 
afrontar otro día y preguntarme,
si el café, como a mí, te gustará bien fuerte,
para limpiar mi casa y poner flores
como si tu vinieras a llamar a mi puerta.

Para lavarme el pelo y pintarme los labios,
para ponerme guapa y salir a la calle,
a esa calle por la que no andas nunca 
pero ¿y si esta tarde te diera por pasar?
No quiero descartarlo si tú existes.

Para escribir antes de irme a la cama 
un poema de amor, como si fuera
una oración atea con tu nombre en los dedos,
mientras fumo un cigarro muy despacio
y mi insomnio es más dulce.

Necesito que existas y saber que de pronto
te podría encontrar al volver una esquina
y quizá me dijeras 
tenía ganas de verte y me miraras
así, de esa manera que me miras.

jueves, 22 de junio de 2017

LAS DOS ESPAÑAS

Se conocieron en un bar de barrio
con tragaperras y fotos del Atleti
y, entre café y café, se contaron sus vidas.

Él le hablaba de hambre, de cárcel y de muerte,
de torturas y exilios, 
de libertad robada, de odio, de injusticia;
y ella, a su vez, su historia de niña de derechas
-nadie le dio a elegir dónde nacer-
que creció con la copla esa de que en España
se quemaban iglesias y se mataban curas
hasta que vino aquél a poner orden.

-Verás, yo es que no tengo
ningún muerto enterrado en las cunetas,
ni presos, ni mujeres con el pelo rapado,
aunque sí fusilados que llorar en las tapias
de ciertos cementerios; si quisieras
mezclaría mi llanto con el tuyo
porque es el mismo llanto y es de todos.

Y me declararía apátrida contigo,
en la exclusiva patria de tu cuerpo
para no besar nunca otra bandera
que la que ondea dentro de tu boca.

lunes, 19 de junio de 2017

MI CASA

Y está tan solo
que ni al deseo llama
(Francisco Caro “Locus Poetarum”

Mi casa es un silencio de libros y recuerdos,
un teléfono mudo casi siempre,
la música que suena como fondo
de lo que no me atrevo ni a soñar.

Me dicen que la vida
se puede improvisar a cada instante,
pero si a una le atrapa
esta droga terrible de estar sola
y no sabe si llora por el tiempo pasado,
por lo poco que queda por  vivir
o si es por esos versos
que acaba de leer y que le han puesto
a Dorian Gray delante de los ojos,
poco se puede hacer más que fumar
y esperar que anochezca
escribiendo el peor de los poemas.

El que hable de una casa grande y llena de niños,
que al volver del colegio preguntaban
está mamá, pidiendo la merienda.
Y mamá, casi siempre
estaba  en la cocina, porque entonces
eso de escribir versos aún no entraba en sus planes.
Había que hacer la cena, mandarlos a la ducha,
revisar los deberes y pensar qué facturas
eran las más urgentes,
al tiempo que miraba de reojo
el rictus de tus labios,
o el ritmo que llevaban tus rodillas,
tratando de intuir tus pensamientos.

Y, al final de la noche, con un poco de culpa,
soñar en otra cosa.

Muchos años después
-tantos que aquellos niños ya son padres,
menos el que será un niño para siempre-
mi casa se ha encogido
y se me está olvidando cocinar.
Mi casa se ha encogido
hasta el mínimo espacio imprescindible
para llamarse casa. Y ni siquiera es mía,
aunque eso no me apena
siempre será más leve mi equipaje.

Perdonad, no era esto, no era esto
lo que quise escribir, solo quería
tratar de comprender de dónde vienen
estas jodidas lágrimas.

Tan a destiempo ya, tan a destiempo.

domingo, 18 de junio de 2017

DEBERÍA CONTARTE

Debería contarte
que este año no ha habido primavera,
que un verano asesino y a destiempo
ha agostado el cantueso
antes de que pintara los campos de violeta,
que las flores de jara han abortado
-pobres muñones secos sin perfume-
y la rubia retama está desnuda,
solo es una melena de hebras deshojadas
a merced de la brisa.

Yo sé que todo esto a ti no no te interesa,
pero yo te lo cuento
porque el campo moría mientras tú te morías
y ahora, cuando paseo por este secarral,
pienso en ti; voy sin prisa
porque ya no me esperas.

Y en medio del dolor
me gustaba saber que me esperabas.

sábado, 17 de junio de 2017

GINTONIC

Hoy, tras mucho pensar, he decidido
inventarme una vida,
dejar de lamentarme por lo que ya no tiene
ninguna solución ni vuelta atrás
y fabricar recuerdos que nunca sucedieron.

A quién va a interesar, al fin y al cabo,
que sea o no verdad lo que yo cuente;
a esta edad lo que importa es tener una historia
que despierte en los otros una pizca de envidia
y una añoranza dulce en nuestras noches.

¿Recuerdas aquel día -¡qué torpeza!-
que se vertió el gin tonic?
Cayó por la abertura de mi escote
y estabas tan sediento que bebiste
las gotas que rodaban por mi pecho. 
Era tanto el calor que nos pasábamos
los cubitos de hielo, goteaban
en tu boca y la mía.

Y más tarde encontraste
una piel de limón sobre mi vientre
y algún granito de pimienta rosa.

-Ya no me gusta el whisky, tomaría...
un segundo gintonic.

-Pero esta vez será con cardamomo...

jueves, 15 de junio de 2017

QUÉ NO DARÍA YO...

A lo largo de mi vida, creo que he sido feliz dieciocho días. 
Pero no seguidos. (Antonio Gala)

Qué no daría yo por recordarte
con un escalofrío de gozo entre las piernas,
o porque me llegara el eco de tu risa
en medio del insomnio,
o quizá que tu abrazo
me hubiera consolado alguna noche
de esas que a veces vienen tan oscuras.

Qué no daría yo, qué no daría,
por haber refugiado mis tristezas,
tantas, de tantos años,
en el arco sedante de tu espalda,
porque tu voz me hubiera renacido
de alguna de mis muertes,
porque mi soledad no estuviera tan sola.

Pero no te reprocho,
que bastante tenías con lo tuyo.
Solo me quejo de no tener ahora
algún recuerdo dulce al que agarrarme,
salvo algunos instantes imprevistos
que encontramos acaso entre las calles
de una ciudad extraña.
Roma, Paris, Salzburgo,
el casino del Lido o Lisboa encubrían
un sueño parecido a la carroza
que pronto devenía en calabaza.

No me malinterpretes, si este duelo
aún no tiene visos de acabarse,
no es por la enfermedad ni por la muerte
-con toda su crueldad innecesaria-.
Es por todo lo hermoso que te robó la vida
cuando su deber era ser hermosa.

sábado, 10 de junio de 2017

UN MES

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna...

(Manuel Machado, Adelfos)


Ha pasado ya un mes de aquella noche
en que la luna llena te vino a recoger.
Un último suspiro me cubrió de silencio,
apenas me quedaban lágrimas que llorar

No sé si lo hice bien en esos meses,
supongo que podría haberlo hecho mejor,
pero me diste el gozo de amarte sin medida,
como no pude hacerlo en los tiempos de entonces,
cuando esta perra vida me hizo sucumbir.

Nunca, en todos mis años, me he sentido más plena
que al lograr levantar entre mis pobres brazos,
como un bebé gigante, tu corpachón enfermo,
-vámonos a la calle, hace un precioso día-
siempre me agradecías como el mejor regalo
cada nueva mañana que arañar.

Hoy no encuentro mi sitio en ningún sitio.
Me ha quedado un dolor en la cintura,
una tristeza hueca en tus zapatos,
esa absurda incoherencia de tu ropa
esperando perpleja en el armario,
tu música, tus fotos con los niños,
el cuadro que compramos tan barato,
en plena Via Veneto,
porque estaba empezando a diluviar.

Qué te voy a decir del resto de recuerdos.
Te has llevado los tuyos; los míos, que son otros,
creo que me los guardo para mí.

jueves, 18 de mayo de 2017

VACÍO

Oigo la radio
y no sé lo que cuentan esas voces;
es como si la lluvia, como el viento,
un sonido de fondo que acompaña
esta perplejidad que me ha dejado
el instante supremo en que saltaste
la línea que separa la vida de la muerte.

Me he quedado cautiva al otro lado,
prisionera de mi insignificancia,
de mi incapacidad para entender
lo que quiere decir irreversible.
Es tan inabarcable esa palabra
en un mundo cambiante, donde dicen
que siempre nos espera otra oportunidad...

Sólo sé que de pronto
las cosas han perdido su sentido,
que todo lo que antes despertaba
una leve emoción en mi conciencia,
una reacción humana,
ahora me resbala por la piel,
mi anestesiada piel impermeable.

El trino de los pájaros, la música,
el sexo, las tormentas, la ira o la sonrisa,
el sol cuando se pone en mi ventana,
la barra de aquel bar donde bebí
un gintonic de más y algunos besos,
todo es extemporáneo, improcedente,
tan fuera de lugar como de tiempo.

Solamente tu nombre,
las fotos de estos meses grabadas en mi mente,
tu ilusión infantil por las cosas pequeñas,
tu esperanza de niño, tu ceguera
ante lo inevitable y esa imagen
de tus manos tan blancas,
me consiguen sacar de este marasmo.

Sólo sé que estoy viva cuando lloro.





viernes, 12 de mayo de 2017

DESPEDIDA

Hoy mi llanto es de lluvia silenciosa,
me penetra despacio, me recorre,
reconforta el dolor, lo dulcifica.
No es el mismo de todos estos meses,
cuando me sacudía todo el cuerpo
y debía esconderlo en tu presencia
para que tu pudieras fingir ante la mía.

Hoy me dejo llevar; en la ventana abierta
miro este cielo gris con balcones azules,
suavemente me abraza la frescura del aire.
Hoy no pongo la radio 
para que las noticias no distraigan
mi mente de lo único que importa.

Da igual la hora que sea, ya no hay ninguna prisa,
ya no esperas que llegue hasta tu lecho,
nada tengo que hacer más que pensarte,
más que pensarme a mí y juntar mis despojos.

Quiero recuperar a cada hombre
de todos los que has sido.
No me quiero quedar con tu imagen postrera
porque yo soy la dueña de todas tus imágenes.
Tus hijos, nuestros hijos, no conocen
más que una sola parte de la historia.
Por cierto, que te quieren… ¡por Dios, cómo te quieren!
Y te diré que ayer, cuando lloraban
nuestros nietos mirando cómo te daban tierra,
vi de forma palmaria que ya no hay vuelta atrás,
que de ese único golpe ya se han hecho mayores.

Hoy mis manos no saben qué hacer, en qué emplearse.
Mi casa es como un caos desconocido
con objetos absurdos, maletas destripadas,
te has marchado desnudo al último paseo;
no sé qué pinta aquí esta silla de ruedas
si ya no nos espera ningún parque.

Da lo mismo que llueva, que haga frío
o que el sol me reciba sonriendo.
Hoy no voy a salir,
me quedo aquí, llorando lentamente,
por la vida que nos robó el destino
y que ahora tengo muerta entre las manos.